01 Hasta 15 minutos Quince minutos es el techo que fija TEDxGálvez y la mayoría de las charlas duran bastante menos: entre tres y nueve minutos suele alcanzar para una idea bien enfocada. El límite no es un capricho, es lo que obliga a sacar todo lo que sobra y quedarse con lo que de verdad importa. En el escenario hay un reloj a la vista y el orador lo respeta. Una charla corta no es una charla menor: hay ideas que se vuelven inolvidables en cinco minutos.
02 Una sola idea Un orador, una idea. No se sube al escenario a contar su trayectoria ni a repasar todo lo que sabe sobre un tema, sino a defender algo puntual que valga la pena difundir. En la preparación cada orador escribe su idea en una o dos oraciones, y si no se entiende sin explicaciones extra, la vuelve a trabajar. Después todo lo demás (las historias, los datos, las imágenes) está al servicio de esa única idea. Es lo que hace que uno se acuerde de la charla meses más tarde.
03 En vivo y de memoria Las charlas se dan en vivo, frente al público, sin leer un guion ni apoyarse en las diapositivas. Detrás de esos minutos hay meses de trabajo con el equipo de coaching: se prueba la estructura, se recorta, se ensaya en voz alta una y otra vez hasta que la charla fluye y suena a conversación, no a recitado. El objetivo no es memorizar palabra por palabra, es conocer la idea tan bien que se pueda sostener con naturalidad. Las diapositivas, si las hay, acompañan; nunca son el centro.
04 Sin vender nada El escenario TEDx no se usa para promocionar productos, empresas, libros, candidaturas ni creencias religiosas. Si para entender la idea hace falta que el orador cuente a qué se dedica, lo cuenta, pero ahí termina. Tampoco es un lugar para pedir financiamiento ni para que suban los sponsors ni el equipo organizador. Emprendedores y personas del mundo de los negocios pueden hablar, siempre que lo que traigan sea una idea y no una oferta. Es la regla que sostiene la confianza del público.
05 Todo se graba Cada charla se registra con un equipo de audio y video autorizado, y después se publica en el canal oficial de TEDxGálvez. Por eso la charla no termina el día del evento: sigue circulando y puede encontrarse con alguien a miles de kilómetros, años más tarde. Ese alcance es lo que convierte una tarde en Gálvez en algo que queda disponible para cualquiera, gratis y para siempre. También es la razón de varias de las pautas del formato: lo que se ve en la sala tiene que funcionar igual de bien en pantalla.
06 Sin fines de lucro TEDxGálvez se organiza bajo licencia de TED, que es una organización sin fines de lucro dedicada a las ideas que vale la pena difundir. Las entradas y el aporte de los sponsors cubren los costos del evento: sala, producción, sonido, registro audiovisual, escenografía. Nadie del equipo cobra por su trabajo y los oradores tampoco reciben honorarios. Es un evento hecho por voluntarios de la ciudad, que dedican meses a que las charlas lleguen a estar listas.